sábado, 16 de octubre de 2010

EL DIARIO DE CAMPO

El diario de campo
Como nos menciona la lectura el diario de campo es de gran ayuda para el docente, ya que por medio de él va analizando  lo bueno y  lo malo o que falta por hacer en el aula, para poder cambiar y transformar lo cual va a llevar inevitablemente a un cambio, una evolución, en nuestras conductas, si esto se hace de manera consciente y rigurosa y poder propiciar y favorecer un proceso consecuente de reflexión mediante la sesión.
El diario de campo es primordial para el docente, ya que es donde  registra todo aquello susceptible de ser interpretado como hecho significativo en el proceso de investigación en el aula.
También es una herramienta para sistematizar experiencias que han transcurrido, de ahí su utilidad como registro de información necesaria para la elaboración y análisis de resultados que obtenga durante el trabajo docente y permite identificarse de una manera crítica constructiva para su persona y conociendo a los alumnos, porque mediante el diario va escribiendo las cosas que le sucedieron durante la jornada escolar y poder propiciar, fundamentalmente, el desarrollo de la capacidad de descripción de la dinámica del aula, estrategias y actividades permitiendo identificar los diferentes elementos (conductas del profesor, conductas de los alumnos, acontecimientos "académicos", elementos organizativos, elementos contextuales, etc.), buscando la forma de poder resolver  y mejorar las actividades.
El diario se lleva y va con uno, porque representa una escritura habitual y cotidiana.
Observar y registrar lo observado es el punto clave en el desarrollo de un proceso de investigación en el aula. El maestro investigador debe hacer sus registros observacionales, los cuales deben incluir términos lingüísticos de los sujetos participantes, la manera como hablan y las expresiones que utilizan para descubrir su mundo.
El maestro investigador es un sujeto con historia, con visión del mundo y con conocimientos construidos, lo cual es relevante al hacer sus percepciones, al decidir qué registra, cómo lo escribe e interpreta.
El educador que investiga es consciente de lo que pasa a su alrededor, lo reflexiona, toma notas detalladas acerca de sus dudas, impresiones, preguntas y conclusiones que va registrando en el diario de campo.
Su elaboración le implica al docente un gran poder de síntesis y reflexión. El diario de campo recoge los rasgos más significativos que descubren maestros y alumnos en las sesiones de clase.

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